Un sistema completo de suelo deportivo de madera no consiste en una sola tabla, sino en una estructura compuesta por múltiples capas de materiales funcionales. Normalmente consta de seis partes principales: el suelo superficial, la capa portante (subsuelo), la barrera antihumedad, la base elástica, el sistema de viguetas y el subsuelo.

El suelo superficial suele utilizar paneles deportivos de madera maciza de 22 mm de espesor, como arce o roble; la capa portante suele ser de contrachapado multicapa o tablero OSB de 15-18 mm de espesor, que distribuye las cargas y mejora la rigidez general; la barrera antihumedad suele utilizar película de PE o película compuesta de aluminio para evitar que la humedad del suelo erosione la estructura de madera; la base elástica utiliza almohadillas de goma, muelles o almohadillas de goma elásticas para proporcionar deformación vertical y absorber energía; el sistema de viguetas consta de viguetas principales y secundarias, generalmente de pino o abeto, instaladas tras un tratamiento anticorrosivo para formar una estructura suspendida; el subsuelo debe ser plano, seco y sin grietas, con una resistencia del hormigón de C20 o superior. Este diseño estructural «suspendido» es la tecnología clave de los suelos deportivos de madera, logrando un rendimiento integral como amortiguación, rebote, resistencia al deslizamiento y absorción acústica gracias al efecto sinérgico de múltiples materiales. La compatibilidad entre los materiales es crucial; por ejemplo, un contenido excesivo de humedad en la quilla puede causar deformaciones, y la madera contrachapada de baja calidad puede liberar gases nocivos. Por lo tanto, los fabricantes profesionales controlan estrictamente los estándares de calidad de cada capa de materiales para garantizar el funcionamiento estable del sistema a largo plazo.
