Rentabilidad de los suelos deportivos de madera

El coste de adquisición de suelos deportivos de madera varía considerablemente, entre 300 y 2.000 yuanes por metro cuadrado. Controlar los costes y garantizar un rendimiento básico requiere un método científico de evaluación de la rentabilidad.

Identificar las necesidades básicas es el primer paso para equilibrar los costes. En recintos comunitarios no destinados a entrenamiento profesional, no es necesario seguir especificaciones internacionales de competición. Una superficie de abedul de 20 mm de grosor con una sola capa de acolchado puede satisfacer las necesidades básicas, manteniendo el coste por metro cuadrado entre 500 y 800 yuanes. Esta configuración alcanza una tasa de absorción de impactos del 60 %, satisfaciendo las necesidades diarias de ejercicio y con una vida útil de más de 10 años.

Prestar atención a los costes ocultos es más importante que centrarse simplemente en el precio de compra. Si bien algunos productos económicos pueden requerir una inversión inicial menor, sus costes anuales de mantenimiento pueden ser tres veces superiores a los de productos de mayor calidad. Por ejemplo, los suelos pintados con barniz UV estándar requieren un nuevo encerado cada seis meses, mientras que el barniz importado resistente al desgaste dura de dos a tres años sin necesidad de encerarlo. El cálculo del coste total del ciclo de vida revela que, si bien el precio unitario de un producto de mayor calidad es un 30 % mayor, el coste total a 20 años es un 15 % menor.
La planificación racional del uso funcional puede optimizar la inversión. Los recintos complejos pueden adoptar un diseño por zonas: un sistema de arce de alta calidad para las zonas principales de competición, un sistema económico de roble para las zonas de entrenamiento y suelo laminado para los pasillos de espectadores. Esta combinación puede reducir los costes totales de construcción en un 25 %, a la vez que garantiza un rendimiento óptimo en zonas críticas. Además, elegir un sistema de suelos diseñado para la modernización puede prolongar su vida útil mediante múltiples renovaciones, ahorrando un 40 % en la inversión a largo plazo en comparación con productos no modernizables.

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