Un sistema completo de suelo deportivo de madera no es simplemente una tabla, sino un sistema complejo compuesto por múltiples componentes funcionales. Una estructura típica, de arriba a abajo, incluye: una capa superficial de madera maciza, una capa de contrachapado resistente a la deformación, un sistema de soporte de viguetas, almohadillas elásticas amortiguadoras, una capa de barrera de humedad y una base de hormigón.

La capa superficial, de madera dura de 3 a 6 mm de espesor, está en contacto directo con los pies del atleta, lo que determina su tacto y aspecto. La capa de contrachapado (generalmente multicapa de 12 a 15 mm) mejora la rigidez general y previene el agrietamiento de la superficie. El sistema de viguetas consta de viguetas principales y secundarias, que forman un soporte en forma de rejilla que proporciona elasticidad y canales de ventilación. Se colocan almohadillas elásticas (de goma o EVA) debajo de las viguetas para absorber la energía del impacto. Una barrera de humedad (película de PE de 0,2 mm) aísla la madera de la humedad subterránea, previniendo la descomposición.
Esta estructura logra un equilibrio entre rigidez y flexibilidad: los componentes rígidos garantizan la planitud y la capacidad de carga, mientras que los componentes flexibles proporcionan amortiguación y rebote. La instalación flotante (sin conexión rígida al suelo) es un sello distintivo de los sistemas modernos de alta gama, aislando eficazmente las vibraciones y el ruido, y mejorando la experiencia deportiva. El diseño estructural científico es la diferencia esencial entre los suelos de madera deportivos y los suelos domésticos comunes.
