Como material fundamental para suelos deportivos profesionales, la elección de la madera para suelos deportivos influye directamente en la seguridad, la comodidad y el rendimiento de los atletas. Actualmente, los materiales más comunes para suelos deportivos incluyen maderas nobles como el arce

el roble, el abedul y el pino. El arce norteamericano, gracias a su alta dureza (valor Janka aproximado de 1450), su fina textura y su gran resistencia al desgaste, se utiliza ampliamente en recintos deportivos de primer nivel como la NBA y la CBA. Por otro lado, el roble doméstico se utiliza ampliamente en gimnasios escolares y comunitarios en China gracias a su alta rentabilidad y buena estabilidad.
Los suelos deportivos de madera de alta calidad suelen emplear una estructura multicapa. La capa superior es una capa superficial de madera maciza de 3-6 mm, la capa intermedia es un sistema de soporte de contrachapado o vigas multicapa, y la capa inferior incluye una almohadilla impermeable y una base elástica. Esta estructura no solo mejora la estabilidad general del suelo, sino que también absorbe eficazmente los impactos, reduciendo las lesiones deportivas. Además, los suelos de madera deportivos deben estar certificados por la FIBA o las normas DIN alemanas para garantizar que cumplan con indicadores clave de rendimiento, como una buena tasa de rebote (≥90%), un coeficiente de fricción deslizante (0,4-0,6) y una deformación vertical (≤2,3 mm). En cuanto a las especificaciones, los paneles suelen tener un ancho de 60-70 mm, una longitud de 1800-2200 mm y un grosor de entre 18 y 22 mm. Un diseño de tamaño razonable facilita la instalación y garantiza la planitud y la estética tras el empalme. En conclusión, la selección científica de materiales es el primer paso para crear suelos de madera deportivos de alto rendimiento y es crucial para garantizar la seguridad y la experiencia deportiva.
