Control de calidad desde el sustrato hasta la capa superficial: El rendimiento superior de los pisos deportivos de madera no se logra con un solo material, sino con el efecto sinérgico de múltiples componentes, incluyendo el sustrato

la capa superficial, la capa amortiguadora y la capa antihumedad. La selección y el control de calidad de cada capa influyen directamente en el rendimiento general, la estabilidad y la vida útil del piso deportivo de madera, convirtiéndolo en un aspecto crucial e indispensable en la construcción de instalaciones deportivas.
El sustrato, como estructura principal de soporte de carga del piso deportivo de madera, es particularmente importante en la selección de su material. Los pisos deportivos de madera maciza suelen utilizar tablones enteros de madera maciza, que requieren veta recta, sin nudos ni pudrición, y un contenido de humedad controlado entre el 8 % y el 12 % para garantizar que los tablones no se deformen ni se agrieten fácilmente durante su uso. Los pisos deportivos de madera compuesta, por otro lado, suelen utilizar tableros de fibra de alta densidad (HDF) como sustrato, con una densidad superior a 800 kg/m³, que poseen una excelente capacidad de carga y estabilidad. También requiere un tratamiento antiinsectos y anticorrosión para prolongar su vida útil. Algunos suelos deportivos de madera compuesta de alta gama incorporan almohadillas fonoabsorbentes o capas elásticas al sustrato para mejorar aún más la amortiguación y el aislamiento acústico.
El material de la superficie es la parte del suelo deportivo de madera que entra en contacto directo con el usuario, y su calidad influye directamente en la sensación al tacto y la resistencia al desgaste. Las capas superficiales de madera maciza suelen utilizar maderas duras de alta calidad, como el arce y el roble, con un grosor típico de 20-22 mm. La superficie se lija y pule para garantizar una planitud no superior a 3 mm/2 m. Para mejorar la resistencia al desgaste y al deslizamiento, se aplica un barniz profesional para suelos deportivos de madera. Este barniz debe poseer una alta dureza, una alta elasticidad y un coeficiente de resistencia al deslizamiento moderado (normalmente entre 0,4 y 0,6), protegiendo la superficie de la madera y evitando que los deportistas resbalen y se lesionen. Los suelos deportivos de madera compuesta, por otro lado, tienen una superficie de chapa de madera maciza, normalmente de 3-4 mm de grosor. La selección de la chapa es igualmente rigurosa, garantizando una veta uniforme, sin defectos y una unión firme con el sustrato sin burbujas ni delaminación.
