A muchos recintos les preocupa la vida útil de los suelos deportivos de madera al instalarlos. En realidad, la vida útil de los suelos deportivos de madera no es fija, y suele oscilar entre 10 y 20 años. Esta vida útil específica se ve afectada por cuatro factores principales: material, instalación, mantenimiento y frecuencia de uso. Prestar la debida atención a estos aspectos puede prolongar eficazmente la vida útil del suelo.
La vida útil de los diferentes materiales varía considerablemente. Con un cuidado adecuado, los suelos deportivos de madera maciza (como el arce y el roble) pueden durar entre 15 y 20 años. Esto se debe a la estabilidad estructural de la madera natural, y el acabado superficial se puede restaurar mediante repintados regulares (lijado y repintado), lo que prolonga su vida útil. Los suelos deportivos de madera compuesta, por otro lado, tienen una vida útil más corta, normalmente de 10 a 15 años. El grosor limitado de su chapa (normalmente de 3 a 5 mm) dificulta su repintado frecuente tras un uso prolongado. Una vez que la chapa se daña, el rendimiento general se reduce significativamente.
El proceso de instalación es un factor fundamental que afecta la vida útil del suelo. Si la capa base no está nivelada, la quilla no está bien fijada o las juntas de dilatación no están bien colocadas, el suelo puede experimentar cargas desiguales, deformaciones y ruidos inusuales durante el uso, lo que podría acortar su vida útil de 3 a 5 años. Por ejemplo, una capa base desigual puede causar una presión localizada excesiva sobre el suelo, lo que con el tiempo puede provocar abolladuras. Unas juntas de dilatación insuficientes pueden provocar que las tablas del suelo se compriman entre sí durante las fluctuaciones de temperatura y humedad, causando grietas. Solo equipos profesionales que trabajen según las especificaciones pueden sentar las bases para un suelo duradero.
Un mantenimiento diario adecuado determina directamente la vida útil real del suelo. Si el suelo no se limpia ni encera durante un tiempo prolongado, la pintura de la superficie se desgastará rápidamente y perderá sus propiedades protectoras, dejando la madera expuesta directamente al aire y susceptible a la humedad y las manchas. Usar demasiada agua o productos de limpieza inadecuados durante la limpieza puede acelerar el desprendimiento de la pintura y la pudrición de la madera. Por otro lado, el encerado regular (cada 3-6 meses), la limpieza oportuna de las manchas y el control de la temperatura y la humedad interior pueden prolongar la vida útil del piso de 2 a 3 años.