Análisis de los materiales principales de los suelos deportivos de madera

Como parte fundamental de la infraestructura de las instalaciones deportivas profesionales, la elección de los materiales para los suelos deportivos de madera determina directamente la experiencia deportiva y la vida útil del pavimento. Actualmente
los materiales más comunes en el mercado se dividen en dos categorías principales: suelos deportivos de madera maciza y suelos deportivos de madera compuesta. Estos dos tipos difieren significativamente en cuanto a las características de la materia prima, los escenarios de aplicación y la relación calidad-precio. Los suelos deportivos de madera maciza utilizan maderas duras naturales como materia prima, siendo las especies más comunes el arce, el roble y el fresno. El arce, con su densidad moderada (0,65-0,75 g/cm³) y su excelente módulo de elasticidad, se ha convertido en la opción preferida para instalaciones deportivas de primer nivel como la NBA. Su textura superficial fina y un coeficiente de resistencia al desgaste superior a 0,4 reducen eficazmente el riesgo de resbalones para los atletas. El roble, como alternativa económica, es ligeramente más duro que el arce (dureza Shore ≥70) y posee una alta resistencia a la corrosión, lo que lo hace idóneo para entornos de uso frecuente como gimnasios de colegios e institutos y centros de fitness. La principal ventaja de la madera maciza reside en su elasticidad natural y su respuesta táctil. La expansión y contracción natural de las fibras de la madera absorbe el impacto del ejercicio, reduciendo la probabilidad de lesiones articulares. Sin embargo, es necesario un mantenimiento regular para solucionar los problemas de deformación causados ​​por los cambios de temperatura y humedad. Los suelos deportivos de madera compuesta emplean un diseño multicapa. La capa superficial es una chapa de madera dura (de 2 a 4 mm de espesor), la capa central consta de varias capas de madera contrachapada o tablero de fibra de alta densidad, y una capa inferior proporciona resistencia a la humedad. Esta estructura conserva el rendimiento deportivo de la superficie de madera maciza a la vez que mejora la estabilidad mediante la tecnología de juntas cruzadas en la capa central, lo que resulta en una tasa de deformación de solo un tercio de la de los suelos de madera maciza. Los materiales compuestos son más adecuados para zonas húmedas o instalaciones con presupuestos limitados. Su precio suele ser entre un 30 % y un 50 % inferior al de los suelos de madera maciza, y los costes de mantenimiento son menores, ya que requieren un encerado menos frecuente. Sin embargo, es fundamental seleccionar la calidad adecuada de la especie de madera para la superficie. Las chapas de grado A están libres de nudos y tienen una veta uniforme, mientras que las de grado B pueden presentar pequeños defectos naturales que afectan a la estética. La selección del material debe adaptarse a la finalidad del espacio: e

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