Cinco errores de la limpieza diaria: cuanto más se friega, más se daña

En muchos recintos el suelo no se estropea por uso, sino por «fregar». Cuanto más diligentemente se limpia, antes se deteriora, porque el método es incorrecto. Estos cinco errores los comete casi todo el mundo.
Error uno: más agua, más limpio. El suelo deportivo no teme a lo húmedo, teme a «permanecer húmedo». El agua abundante penetra por las juntas, inutiliza el adhesivo, levanta cantos y humedece el soporte. Procedimiento correcto: trabajo apenas húmedo; escurrir la fregona hasta que no gotee, o usar fregadora asegurando la recogida del agua sucia, y rematar rincones y juntas con trapo seco.
Error dos: una misma fregona para todo. Arrastrar con la misma fregona desde la entrada hasta el centro equivale a extender uniformemente por toda la pista la arena de la puerta. Arena más agua es papel de lija: con el tiempo aplana la textura de la cara vista y la pista resbala cada vez más. Usar trapos o mopas de distinto color por zonas, con juego exclusivo para la entrada; y siempre primero eliminar el polvo (mopa o aspiradora) y luego fregar, nunca al revés.
Error tres: cualquier limpiador vale. Limpiadores multiusos domésticos, lejía, agua con detergente en polvo y desincrustantes ácidos no deben usarse en suelos deportivos. El exceso de alcalinidad daña el acabado y las soldaduras; los ácidos atacan la superficie; los componentes con cera vuelven resbaladizo el suelo y comprometen futuros reacabados. Usar solo limpiadores neutros aprobados por el fabricante, diluidos según proporción: mejor pecar de diluido que de concentrado.
Error cuatro: fregadora a tope. Disco demasiado duro, presión excesiva y velocidad alta dejan marcas en espiral visibles bajo la luz y aceleran el desgaste. Para PVC y caucho suelen usarse discos rojos o blancos de dureza media-baja, regulados según recomendación del fabricante.

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