En los recintos deportivos profesionales, el arce (arce duro) se utiliza casi exclusivamente como material de superficie para suelos deportivos de madera. Esto no es casualidad, sino que se debe a sus propiedades físicas y estéticas únicas.

En primer lugar, el arce es muy duro, con una dureza Janka de hasta 1450, muy superior a la del roble (1290) y el abedul (1260), resistiendo eficazmente el desgaste y el impacto de las frecuentes carreras, saltos, frenadas y giros bruscos de los atletas. En segundo lugar, el arce tiene una textura fina y un color uniforme, que va del amarillo claro al blanco lechoso, lo que no solo proporciona una experiencia visual refrescante, sino que también reduce el deslumbramiento y mejora la concentración durante la competición. Además, su estructura densa y su buena estabilidad lo hacen resistente a la deformación y al agrietamiento por cambios de temperatura y humedad, lo que garantiza la seguridad a largo plazo.
Eventos de alto nivel como la FIBA, la NBA y los Juegos Olímpicos especifican suelos de arce, lo que demuestra el alto reconocimiento de su rendimiento. Aunque es más cara que otras maderas, su durabilidad, resistencia y seguridad la convierten en una opción irremplazable para instalaciones deportivas profesionales.
Cabe destacar que no todo el arce cumple con los estándares. El arce auténtico de calidad deportiva debe provenir de arce duro norteamericano (Acer saccharum) y someterse a una rigurosa clasificación (como la N.° 1 o la clasificación Clear) para garantizar que no presente nudos, presente una mínima variación de color y propiedades mecánicas consistentes. Por lo tanto, es fundamental elegir proveedores de confianza y con certificaciones establecidas al comprar.

