Como componente fundamental de la infraestructura de los recintos deportivos profesionales, la elección de suelos de madera deportivos no solo afecta la experiencia del usuario, sino que también repercute directamente en la seguridad de los atletas y la estabilidad a largo plazo del recinto.

Actualmente, los principales materiales para suelos deportivos de madera en el mercado incluyen principalmente arce duro norteamericano, roble europeo, abedul y algunos pinos nacionales, cada uno con sus propias ventajas y desventajas en cuanto a dureza, estabilidad, estética y coste.
Entre ellos, el arce duro norteamericano es ampliamente reconocido como el estándar de oro para suelos deportivos de alta gama. Su dureza Janka alcanza las 1450 lbf, con una densidad aproximada de 705 kg/m³. Presenta una estructura densa, veta recta y uniforme, y un color claro y suave. Tras el tratamiento de recubrimiento UV, la superficie es lisa y antideslumbrante, lo que la hace ideal para deportes de contacto de alta intensidad como el baloncesto y el voleibol. Más importante aún, el arce posee una excelente resistencia al impacto y a la abrasión, capaz de soportar múltiples procesos de lijado y acabado (generalmente de 3 a 5 veces), con una vida útil de más de 20 años. Las principales competiciones internacionales, como la NBA y la FIBA, exigen el uso de suelos de arce.
En comparación, el roble europeo (también conocido como roble blanco) es ligeramente menos duro (Janka alrededor de 1360), pero su resistencia natural a la humedad y estabilidad dimensional son excelentes, lo que lo hace especialmente adecuado para las regiones húmedas del sur. Su grano grueso y su color cálido lo hacen muy decorativo, y se utiliza a menudo en universidades o gimnasios multiusos. El abedul es asequible y tiene una dureza moderada (Janka alrededor de 1260). Si bien su resistencia al desgaste es ligeramente inferior, sigue ofreciendo una buena relación calidad-precio en comunidades o centros educativos de primaria y secundaria con presupuestos limitados. El pino se utiliza principalmente en el sistema de estructura base porque su buena elasticidad y ligereza mejoran eficazmente la amortiguación estructural general.

