El rendimiento de los suelos deportivos de madera depende no solo de los materiales, sino también de la precisión de las técnicas de instalación.

El proceso estándar incluye: nivelación del subsuelo (planitud ≤3 mm/3 m) → colocación de la barrera antihumedad → colocación de la almohadilla elástica → instalación de las vigas (nivelación, tratamiento anticorrosivo) → fijación de los paneles portantes → instalación de los paneles (dejando juntas de dilatación) → lijado, revestimiento y marcado. Los puntos clave de control incluyen: las vigas deben estar niveladas y espaciadas uniformemente para evitar derrumbes localizados; el contenido de humedad de los paneles debe controlarse entre el 8 % y el 12 % para adaptarse al clima local; deben dejarse juntas de dilatación de 8-15 mm para evitar la formación de arcos debido a la expansión y contracción térmica; el acabado debe recubrirse con 3-5 capas de barniz UV para garantizar la resistencia al desgaste y al deslizamiento. Un equipo de instalación profesional también utiliza herramientas como niveles láser y medidores de humedad para un control continuo. Dejar descuidar cualquier paso puede provocar crujidos, deformaciones o una degradación del rendimiento del suelo. Por eso, el dicho «30% materiales, 70% instalación» es especialmente acertado en el ámbito de los suelos de madera deportivos.

