En el mercado global de suelos deportivos de madera

el arce duro norteamericano (Acer saccharum) ha dominado durante mucho tiempo el segmento de alta gama gracias a una combinación de ventajas. En primer lugar, sus propiedades físicas son superiores: alta dureza, alta densidad y gran resistencia al desgaste, capaces de soportar la intensa competición de la NBA. En segundo lugar, su veta recta y uniforme, sin nudos evidentes, y su acabado de alto brillo favorecen la retransmisión en alta definición y la experiencia visual de los espectadores. En tercer lugar, el arce presenta una baja absorción de humedad y una baja tasa de expansión (aproximadamente un 4,8 % radial), una estabilidad dimensional superior a la de la mayoría de las maderas duras y una gran adaptabilidad a los diferentes climas del norte y el sur de China. Y lo que es más importante, los suelos de arce cuentan con la certificación oficial de la FIBA, el COI y la NBA, lo que les otorga un prestigioso respaldo en el sector. Aunque su precio unitario es entre un 30 % y un 50 % superior al del roble nacional, su vida útil puede superar los 20 años, con menores costes anuales de mantenimiento. Además, el arce se puede lijar y restaurar varias veces (normalmente de 5 a 7), lo que prolonga considerablemente su vida útil. Por lo tanto, para los locales que priorizan la profesionalidad, la seguridad y la imagen de marca, el arce sigue siendo el estándar de oro insustituible.
