Con el avance de los objetivos de «carbono dual», las características ambientales de los suelos deportivos de madera se están convirtiendo en un factor cada vez más crucial en las decisiones de compra.

Los productos de alta calidad deben cumplir con múltiples estándares ecológicos: la madera de la superficie debe provenir de bosques sostenibles certificados por FSC o PEFC, eliminando así la tala ilegal; los adhesivos deben utilizar cola al agua sin formaldehído o cola reactiva PUR, con emisiones de formaldehído ≤ 0,05 mg/m³ (cumpliendo con los niveles de la norma nacional E0 o incluso ENF); si se utiliza madera tratada con conservantes para las vigas, se deben utilizar agentes ecológicos como ACQ para evitar sustancias tóxicas como el arsénico y el cromo; se recomienda el acabado con laca curada por UV, que ofrece emisiones de COV extremadamente bajas y una excelente resistencia al desgaste. Además, los conceptos de diseño modular se están generalizando gradualmente: las zonas parcialmente dañadas se pueden sustituir individualmente, reduciendo los residuos del desmontaje general; algunos fabricantes ya han experimentado con el uso de caucho reciclado para crear almohadillas elásticas o sustituyendo algunas maderas duras por materiales compuestos de bambú y madera. En el futuro, la evaluación de la huella de carbono durante todo el ciclo de vida, el etiquetado de reciclabilidad y la certificación de materiales de construcción ecológicos se convertirán en estándares de la industria. Elegir suelos deportivos respetuosos con el medio ambiente no solo protege la salud de los usuarios, sino que también demuestra el compromiso de una empresa con la responsabilidad ambiental, social y de gobernanza (ESG).

