Selección de materiales para suelos de madera deportivos

En el mundo de los suelos de madera para instalaciones deportivas, la elección de la madera no es solo una cuestión de estética, sino también de propiedades físicas. Actualmente, las dos maderas más utilizadas en competiciones internacionales son el arce norteamericano y el roble nacional (también conocido como roble chino). Cada una tiene sus ventajas, pero ¿cuál es la mejor en la cancha?

El arce es considerado el estándar de oro para suelos de madera en instalaciones deportivas. Basta con ver las canchas de la NBA: la gran mayoría están pavimentadas con arce. ¿Por qué? Porque el arce es duro y a la vez extremadamente resistente. Sus fibras son finas, sin anillos de crecimiento visibles, lo que significa que es menos propenso a romperse ante impactos fuertes. El color claro del arce, que varía del blanco lechoso al rojo pálido, permite una iluminación más brillante de la cancha, ofreciendo a los atletas una experiencia visual nítida y agradable. Además, el arce es muy duradero y resiste innumerables roces de las zapatillas deportivas.

En cambio, el roble tiene una apariencia más robusta. Procedente principalmente del noreste de China y Rusia, el roble posee una veta muy distintiva, con un característico patrón en forma de montaña, y un color más oscuro que le confiere una textura rústica. Físicamente, el roble es más duro que el arce, lo que lo hace muy duradero. Sin embargo, su resistencia es ligeramente menor y puede agrietarse ante impactos extremos. No obstante, las ventajas del roble radican en su alta rentabilidad y su buena resistencia natural al deslizamiento, lo que lo hace ideal para instalaciones con competiciones de alta intensidad, pero con requisitos de elasticidad del suelo ligeramente inferiores a los de las instalaciones de la NBA, como gimnasios escolares o canchas de bádminton profesionales.

Además de estos dos tipos, también está el fresno, que en su momento fue popular en el mercado. Posee buena elasticidad y una hermosa veta, pero sus desventajas incluyen la susceptibilidad a la deformación y la necesidad de una humedad extremadamente alta. Actualmente, ha sido reemplazado gradualmente por el arce y el roble en instalaciones de alta gama.

Elegir materiales es, en esencia, elegir un carácter. Si prioriza una experiencia deportiva de primer nivel y un aspecto visualmente atractivo, y cuenta con un presupuesto suficiente, el arce es la mejor opción. Si valoras la durabilidad y la rentabilidad, y prefieres un tono de color discreto, el roble es una base sólida. Cada pieza de madera seleccionada se somete a un riguroso proceso de secado y clasificación, eliminando nudos muertos y agujeros de insectos, antes de convertirse en un valioso elemento para la cancha.

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