Estructura de vigas de pisos de madera para deportes

En la industria de los pisos, existe un dicho: «30% piso, 70% instalación». Esto es especialmente cierto para los pisos de madera para instalaciones deportivas. Incluso con arce importado de primera calidad, una mala instalación puede convertir el piso en un desastre ruidoso y crujiente, o incluso en un campo de batalla inestable.

La clave de la instalación de pisos de madera para instalaciones deportivas reside en el sistema de vigas. No se trata simplemente de clavar listones de madera al suelo; es un proceso de ingeniería preciso. En primer lugar, nivelar el terreno es fundamental. Si el piso de concreto está desnivelado, las vigas se distribuirán de manera desigual, lo que provocará ruidos huecos cuando los atletas las pisen e incluso podría causar la rotura del piso.

En segundo lugar, la separación entre las vigas debe calcularse con precisión. Si están demasiado separadas, el piso carecerá de soporte y se hundirá fácilmente; si están demasiado juntas, se desperdiciará material y se verá afectada la deformación elástica del piso. Generalmente, la separación entre vigas debe controlarse entre 40 y 60 centímetros, y debe utilizarse con almohadillas elásticas especiales. Estas almohadillas deben colocarse con precisión debajo de las vigas sin desplazarse, de lo contrario, el efecto de absorción de impactos se reducirá considerablemente.

Otro detalle que a menudo se pasa por alto es la junta de dilatación. La madera es un material vivo; se expande y se contrae con los cambios de temperatura y humedad. Durante la instalación, deben dejarse espacios diseñados científicamente entre el piso y las paredes, y entre las tablas del piso. Si los espacios son demasiado pequeños, el piso se expandirá con el calor del verano, lo que podría provocar que toda la superficie se deforme; si son demasiado grandes, no solo resultará antiestético, sino que también podría atrapar el calzado deportivo.

Además, la instalación de una barrera antihumedad es crucial. Generalmente, se coloca una barrera antihumedad gruesa entre las vigas y las tablas del piso. Esta barrera no solo debe cubrir completamente la madera, sino que también debe solaparse y sellar las juntas con cinta adhesiva, formando una barrera protectora completa para evitar que la humedad subterránea dañe la madera.

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