Muchos responsables de instalaciones deportivas se topan con esta duda al inspeccionar suelos nuevos: parecen sólidos, pero ¿por qué se siente un ligero hundimiento o ablandamiento momentáneo bajo los pies cuando los atletas aterrizan bruscamente tras una parada o un salto? ¿Es un problema de calidad o un fenómeno físico normal?

En la industria de suelos de madera para instalaciones deportivas profesionales, esta sensación se denomina «deformación vertical». Esta es precisamente una de las características principales que distingue los suelos deportivos de los suelos residenciales comunes. Si el suelo fuera tan duro como el hormigón, aunque no se deformaría, sería devastador para las rodillas, los tobillos y los meniscos de un atleta.
Las normas nacionales estipulan que el valor de deformación vertical de los suelos de madera para instalaciones deportivas profesionales debe rondar los 2,3 mm. Esto significa que cuando el peso de una persona impacta contra el suelo instantáneamente, el suelo necesita sufrir una ligera deformación para absorber la fuerza del impacto. Esta «suavidad» es, en realidad, un mecanismo de protección. Al igual que el amortiguador de un coche, amortigua la fuerza de reacción, protegiendo así el cuerpo del atleta.
Por supuesto, si la «suavidad» llega al punto de que se note cierta inestabilidad, indica una estructura de vigas inestable. Pero, por lo general, esa sensación de absorción de energía justa es un sello distintivo de los pisos de madera para deportes de alta calidad. Así que la próxima vez que sienta que el piso se hunde ligeramente, tenga en cuenta que es el piso el que protege al atleta.

