En entornos de alta intensidad, los suelos deportivos de madera deben poseer una resistencia excepcional al desgaste y al impacto.

Esta resistencia depende principalmente de la dureza del material del panel, el tipo de revestimiento superficial y el proceso de construcción. Por ejemplo, la madera de arce, con su alta dureza natural combinada con tres o más capas de pintura resistente al desgaste UV a base de agua, puede soportar decenas de miles de abrasiones de suelas de zapatos sin exponerlas. La resistencia al impacto se basa en el diseño elástico de todo el sistema: cuando un atleta salta y aterriza, la fuerza del impacto se transmite a través del panel a las vigas y al acolchado elástico, que la absorbe y dispersa eficazmente, evitando la concentración de tensiones localizadas que podrían provocar grietas. Diversos experimentos demuestran que los suelos deportivos de madera de alta calidad pueden soportar la caída libre de un peso de 100 kg desde una altura de 1 metro sin deformarse permanentemente. Además, la estructura machihembrada en las uniones de los paneles y el método de refuerzo cruzado de las vigas mejoran considerablemente la resistencia al impacto y la estabilidad general. El mantenimiento regular (como retoques y control de la humedad) puede prolongar aún más la vida útil del suelo. Para áreas de uso de alta frecuencia, como escuelas y comunidades, se recomienda elegir pisos deportivos compuestos con una capa de refuerzo resistente al desgaste para garantizar el rendimiento y reducir los costos.

