La instalación de suelos deportivos de madera no es una simple cuestión de diseño

se trata de un proyecto de ingeniería de precisión cuyas especificaciones deben ser totalmente compatibles con las condiciones arquitectónicas del recinto. En primer lugar, el error de planitud del hormigón base debe ser ≤3 mm/2 m; de lo contrario, se requiere un tratamiento autonivelante. En segundo lugar, la altura de instalación se determina en función del propósito del recinto: se recomiendan 100-120 mm (vigas de doble capa + almohadillas elásticas) para recintos de competición profesional, mientras que 50-80 mm (vigas de una sola capa + almohadillas de goma) es opcional para pabellones de entrenamiento escolar.
La dirección de colocación de los paneles suele ser paralela a la línea de visión principal para reducir la interferencia visual; las juntas deben estar escalonadas para evitar que las juntas continuas afecten a la resistencia. Se debe reservar una junta de dilatación de 8-15 mm alrededor del perímetro y cubrirla con rodapiés. Para recintos multifuncionales, se puede implementar una estructura compatible con calefacción por suelo radiante integrada (que requiere el uso de maderas más estables como la teca o el arce con tratamiento especial). Además, el control de la humedad es crucial: la humedad relativa del ambiente debe mantenerse entre el 40 % y el 60 % durante la instalación para evitar que la madera absorba humedad y se expanda. Todos los conectores metálicos deben ser antioxidantes y el contenido de humedad de las vigas debe ser ≤12 %. Solo el estricto cumplimiento de las especificaciones de instalación puede garantizar el funcionamiento estable a largo plazo del sistema de suelo, logrando un rendimiento deportivo óptimo.

