Un sistema completo de suelo deportivo de madera no se compone simplemente de un panel de superficie

sino de un material multicapa científicamente combinado. Una estructura típica incluye: una capa superficial de madera maciza, una capa portante (contrachapado multicapa o viguetas), una base resiliente, una barrera antihumedad y una subbase de hormigón. La capa superficial suele ser de madera dura de 22 mm de espesor, como arce o roble, para soportar directamente el impacto de las actividades deportivas. La capa portante proporciona soporte estructural mediante viguetas de LVL (madera laminada enchapada) o contrachapado, formando un sistema de instalación flotante que distribuye eficazmente la presión. La base resiliente suele ser de caucho o corcho, lo que proporciona al suelo la resiliencia y la absorción de impactos necesarias. La barrera antihumedad utiliza una película de PE o un revestimiento especial antihumedad para evitar que la humedad del suelo dañe la estructura de madera.
Esta estructura compuesta multicapa no solo mejora la estabilidad general, sino que también cumple con los requisitos de las organizaciones deportivas internacionales en indicadores clave de rendimiento, como la absorción de impactos (≥53 %) y la deformación vertical (2,3–5,0 mm). Además, algunos sistemas de alta gama incorporan soportes de nivelación de acero o amortiguadores de resorte para optimizar aún más la respuesta dinámica. Los adhesivos entre materiales también deben cumplir con las normas ambientales (como la certificación E0 o CARB) para evitar la liberación de gases nocivos. Por lo tanto, el sistema de materiales de los suelos deportivos de madera es una solución de ingeniería altamente integrada, donde cada capa desempeña una función esencial.

