Como componente fundamental de las instalaciones deportivas profesionales

la elección de materiales para suelos de madera deportivos afecta directamente la seguridad de los atletas y la vida útil del recinto. Actualmente, los materiales más utilizados para suelos de madera deportivos incluyen el arce, el roble, el abedul y el pino. Entre ellos, el arce duro norteamericano, gracias a su alta densidad, alta resistencia al desgaste y excelente resistencia al impacto, es ampliamente utilizado por la FIBA y la NBA, lo que lo convierte en la opción predilecta para recintos de competición de alta gama. El roble, con su veta clara y dureza moderada, se utiliza ampliamente en el país y ofrece una alta rentabilidad. El abedul, con su textura uniforme y color suave, es adecuado para salas de entrenamiento; mientras que el pino, aunque más económico, presenta menor resistencia y resistencia al desgaste, y se utiliza principalmente en recintos no profesionales.
Los diferentes materiales tienen diferentes contenidos de humedad y coeficientes de contracción y expansión, lo que afecta directamente a la estabilidad del suelo. Por ejemplo, el contenido de humedad del arce debe controlarse entre el 8 % y el 12 % para evitar deformaciones y grietas. Además, la densidad anual de anillos y el número de nudos en la madera también son indicadores importantes de la calidad del material. Los suelos de madera deportivos de alta calidad suelen utilizar troncos sin nudos, secados a altas temperaturas, tratados con conservantes e insecticidas, y posteriormente procesados con precisión. Por lo tanto, al comprar suelos de madera deportivos, se deben priorizar las propiedades físicas del material, su nivel de protección ambiental y si cumple con las normas nacionales (como la GB/T 20229-2006 «Suelos de madera para gimnasios»). Solo eligiendo el material adecuado podemos garantizar que el recinto deportivo sea seguro y duradero.

