En comparación con el arce importado, el roble mongol (Quercus mongolica) de producción nacional ocupa una posición destacada en el mercado de suelos deportivos de madera

especialmente adecuado para recintos con presupuestos limitados que requieren un alto rendimiento. El roble es una madera dura con una dureza Janka de aproximadamente 1200 lbf, ligeramente inferior a la del arce, pero significativamente superior a la madera común de uso doméstico. Su madera es dura, con veta clara y un color marrón rojizo. Tras el lijado y el acabado, presenta una textura rica y una estética oriental única.
En cuanto a costes, la materia prima del roble está ampliamente disponible, principalmente en el noreste de China y Mongolia Interior, lo que se traduce en bajos costes de transporte y procesamiento, con precios que solo representan entre el 60 % y el 70 % de los del arce. Además, la cadena de suministro nacional es consolidada, con plazos de entrega cortos y un servicio posventa rápido, lo que la hace especialmente adecuada para recintos no profesionales como escuelas, gimnasios comunitarios y centros de fitness corporativos.
En términos de rendimiento, los suelos de roble de alta calidad, tras un tratamiento científico de secado y conservación, cumplen con los requisitos básicos de la norma GB/T 20229 «Suelos de madera para gimnasios», como una tasa de absorción de impactos ≥45 % y una tasa de rebote de la pelota ≥65 %. Si bien puede ser ligeramente inferior al arce en condiciones de uso extremadamente intenso, el roble ofrece un rendimiento excelente en el entrenamiento diario y los deportes recreativos.
Además, el coeficiente de fricción de los suelos de roble se puede ajustar mediante un recubrimiento de laca UV, lo que los hace adecuados para diversas aplicaciones, como baloncesto, bádminton y danza. En resumen, el roble, gracias a su alta rentabilidad, ventajas localizadas y rendimiento fiable, se ha convertido en un pilar del mercado de suelos de madera para uso deportivo doméstico y es una opción práctica.

