Los suelos de madera deportivos pueden utilizarse en pistas de bádminton, pero en comparación con las pistas de baloncesto y voleibol, estas tienen dos requisitos específicos que requieren especial atención.
En primer lugar, un coeficiente de fricción más estricto. El bádminton, caracterizado por movimientos rápidos y frecuentes cambios de dirección, exige un mayor equilibrio entre resistencia al deslizamiento y suavidad. Si bien el coeficiente de fricción para pistas de baloncesto puede oscilar entre 0,4 y 0,6, en las pistas de bádminton debe mantenerse entre 0,45 y 0,55, ligeramente por encima del límite inferior. Si el coeficiente de fricción es demasiado bajo, los atletas son más propensos a resbalar durante movimientos rápidos; si es demasiado alto, se aplica una fuerza excesiva a las piernas durante los cambios de dirección, lo que puede provocar fatiga muscular. Por lo tanto, la pintura de la superficie de las pistas de bádminton debe ser una pintura antideslizante de baja viscosidad para garantizar la resistencia al deslizamiento y reducir la sensación de adherencia entre las suelas de los zapatos y el suelo.
En segundo lugar, se exigen mayores requisitos de planitud. La trayectoria de una pelota de bádminton se ve significativamente afectada por la planitud del suelo. Incluso pequeñas diferencias en la altura del suelo pueden hacer que la pelota se desvíe de su trayectoria prevista al rebotar, lo que afecta la equidad del partido. Según las normas, la tolerancia de planitud de la superficie de los suelos de madera para bádminton debe ser ≤2 mm/2 m, un requisito más estricto que el de ≤3 mm/2 m para las canchas de baloncesto. Por lo tanto, se utiliza una estructura de doble quilla durante la instalación. Mediante el ajuste preciso de las dos capas de quillas, se garantiza que la superficie del suelo tenga una altura constante y se minimicen las desviaciones de planitud.
Además, se recomienda que el suelo de una cancha de bádminton sea de color claro (como arce claro) para evitar que los suelos más oscuros absorban la luz y afecten la percepción visual de la pelota por parte de los jugadores. Esta es otra sutil diferencia con respecto a otros recintos.