Entre los indicadores de rendimiento de los suelos de madera deportivos, un coeficiente de fricción de 0,4-0,7 es un estándar reconocido internacionalmente.
Sin embargo, muchas personas desconocen la importancia de este valor: ¿por qué no puede ser mayor o menor? De hecho, este rango representa la «línea dorada» para equilibrar la seguridad y el disfrute.
Primero, consideremos los problemas de un coeficiente de fricción inferior a 0,4. Un coeficiente de fricción demasiado bajo significa que la superficie del suelo es demasiado lisa. Cuando los atletas corren rápido, se detienen o giran bruscamente, el agarre entre la suela del calzado y el suelo es insuficiente, lo que los hace propensos a resbalar. Por ejemplo, cuando un jugador de baloncesto frena bruscamente, si el coeficiente de fricción es demasiado bajo, su pie puede resbalar, causando distorsión del movimiento o incluso caídas y lesiones. Los jugadores de bádminton también pueden perder el equilibrio al dar zancadas rápidas para atrapar la pelota, lo que no solo afecta a su rendimiento, sino que también supone un grave riesgo para la seguridad. Por lo tanto, un coeficiente de fricción superior a 0,4 es necesario para garantizar una seguridad antideslizante básica.
Consideremos las desventajas de un coeficiente de fricción superior a 0,7. Un coeficiente de fricción demasiado alto significa que la superficie del suelo es demasiado rugosa, lo que dificulta la agilidad de los atletas. Por ejemplo, en baloncesto, si el coeficiente de fricción es demasiado alto