Lo que más teme un suelo deportivo no es el salto, sino «lo inmóvil». La carga dinámica del juego es breve y repartida, para eso está diseñado el suelo; la carga estática de equipos, gradas y tarimas es prolongada y concentrada, justo la que peor aguantan la capa elástica y el adhesivo.

La mayoría de las marcas permanentes y ampollas locales vienen de aquí.
Primera regla: lo que puede ir sobre ruedas no va sobre patas, y lo móvil no se queda quieto mucho tiempo. Todo objeto desplazable debe tener ubicación de almacenamiento definida y moverse periódicamente, evitando que el mismo punto soporte carga durante meses. Las ruedas deben ser anchas y blandas (poliuretano o caucho): las ruedas estrechas y duras y las ruedas pequeñas ejercen presiones altísimas y pueden dejar marca permanente con una sola pasada. Al mover, levantar y trasladar, nunca arrastrar, porque el arrastre suma cizallamiento y rayaduras.
Tableros repartidores bajo todo lo pesado. Pianos, bases de tarima, patas de grada, armarios de material y soportes de pantallas grandes necesitan una placa de reparto de área suficiente para dispersar la carga puntual. El tamaño se calcula a partir de la carga y la carga puntual admisible del suelo: mejor grande que pequeño. Y estas placas no deben quedarse fijas indefinidamente; idealmente se colocan para el evento y se retiran después.
Tres zonas de alto riesgo con gestión propia. Uno: entradas y pasillos, por donde carros y equipos pasan cada día por la misma línea, abriendo surcos. Dos: bajo el aro y el centro de pista, que combinan zona de alta frecuencia de impactos con zona de almacenamiento temporal, doble daño. Tres: junto a paredes y rincones, que acaban de almacén improvisado durante meses. Señalice estas tres zonas prohibiendo expresamente el almacenamiento prolongado.
El tiempo también cuenta. El mismo peso, un día o un mes, tiene consecuencias muy distintas. El mismo día del evento hay que devolver todo a su estado original; escríbalo en el reglamento de uso y en las cláusulas de fianza: sin consecuencia no hay cumplimiento. Especialmente con alquileres externos: el arrendatario no tiene interés a largo plazo y solo buscará comodidad.

