Muchos creen que no se ve el balón porque faltan luxes, y suele ser al revés: sobra luz y sobra reflejo. Si el brillo superficial del suelo no se controla, actúa como un espejo inclinado que proyecta dentro de la pista luminarias, ventanas y lucernarios; el jugador que levanta la vista a recibir un balón alto se queda cegado, y ese sí es un riesgo real.

Distinguir dos luces. El deslumbramiento puede ser directo (la luminaria entra en el campo visual) o reflejo (manchas de luz rebotadas en suelo y paredes). El suelo deportivo contribuye sobre todo al segundo. Su intensidad depende de tres factores: luminancia de la fuente, ángulo de observación y brillo del pavimento. De los tres, el brillo es la única variable controlable desde la selección del material.
Cómo elegir el brillo. Principio general: bajo brillo o mate. El mate dispersa la luz en reflexión difusa, sin puntos altos molestos, y la comodidad visual mejora notablemente. El alto brillo parece «nuevo», «luminoso» y «de categoría», pero el precio es el reflejo. En la compra hay que fijar un índice de brillo (por ejemplo, brillo a 60° no superior a un valor dado), exigir informe de ensayo y muestra física. Atención: la muestra debe verse bajo la iluminación real de la pista; la luz de la sala de muestras no tiene nada que ver.
Tres causas frecuentes que agravan el reflejo. Uno: exceso de manos de barniz o uso de barniz brillante; cada reacabado suma brillo y con los años la pista brilla cada vez más. Dos: limpiadores con cera o abrillantadores, que vuelven el suelo más brillante cuanto más se friega. Tres: fregadora con velocidad excesiva y disco duro, que pule la superficie hasta darle efecto espejo. Las tres son causadas por el mantenimiento: el problema es totalmente prevenible y reversible —una limpieza profunda más reacabado mate lo mejoran mucho—.
Además del brillo, el color y el dibujo. Las zonas claras y las líneas blancas densas reflejan más; una pista lisa y muy clara bajo luz fuerte fatiga la vista. Los pavimentos oscuros y mates absorben luz y reflejan poco, lo que resulta más cómodo, pero hay que contar con que oscurecer implica absorber calor: junto a ventanales y a poniente la temperatura superficial sube. Para las líneas, usar colores de contraste claro pero no deslumbrante, evitando pintura blanca de alto brillo.

