Soldaduras y juntas del suelo deportivo: una línea decide la vida de una pista

La gran ventaja del suelo deportivo en rollo son sus pocas juntas, y justamente la junta es lo primero que falla. Una pista a los cinco años conserva buena parte de su cara vista, pero las soldaduras están abiertas, ennegrecidas y cargadas de suciedad. No es que el material haya llegado al final de su vida: es que la ejecución de juntas falló.
Tres prácticas habituales de soldadura, cada una para su caso. La soldadura en caliente con aire es la dominante: cordón del mismo material fundido con aire caliente y rebajado tras enfriar hasta quedar a ras del acabado; buena integridad y estanqueidad, apta para la mayoría de pistas de PVC. La soldadura en frío (química) se reserva a juntas estrechas o reparaciones pequeñas, fusionando bordes con disolvente; menor resistencia que la caliente y arriesgada en longitudes largas. Los perfiles de remate mecánico sirven en encuentros de materiales distintos, puertas y alrededores de bases de equipos: son transición, no sellado. Confundirlas tiene consecuencias típicas: frío donde corresponde caliente, y el cordón se retrae y despega en meses; perfil donde debería ir soldadura, y al dilatarse aparece una joroba.
Una soldadura bien hecha se nota al tacto. Debe ser lisa y continua, sin interrupciones, rebabas, quemaduras ni escalones perceptibles; el rebajado no debe dejar el cordón debilitado por exceso ni una ranura atrapapolvo por defecto. Truco casero: deslizar una moneda o la uña a lo largo de la soldadura; si no salta, no engancha y no raspa, conforme en lo esencial. En color, el cordón debe igualar la cara vista o quedar ligeramente más claro; un amarilleo evidente indica temperatura excesiva o cordón envejecido, con mayor fragilidad.
La temperatura es el asesino invisible de la soldadura. Si al soldar hace demasiado frío, el cordón enfría rápido y no fusiona bien; si hace demasiado calor, se pasa de fusión y cambia de color. Las corrientes (ventilación cruzada, aire acondicionado directo) aceleran el enfriamiento local y dan tramos buenos junto a tramos malos. Por eso en grandes superficies se suelda por tramos, al abrigo del viento, con temperatura ambiente estable, y dejando que el cordón se aclimate en el entorno de obra el tiempo suficiente: sacarlo del almacén y usarlo directamente es un error elemental muy frecuente.

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