El final de la vida útil de un parquet deportivo rara vez llega de golpe. Se manifiesta como una caída sostenida de la fricción, pulverización localizada del acabado, borramiento de las líneas y fatiga de la capa elástica, síntomas que evolucionan a ritmos distintos. La dificultad nuclear de decidir radica en que estos cuatro indicadores raramente alcanzan juntos el punto crítico

mientras que las intervenciones disponibles se solapan e interfieren entre sí. Repintar demasiado pronto engrosa la capa, oculta la veta y altera el rebote; hacerlo demasiado tarde permite que se desgaste el acabado hasta la fibra, convirtiendo un lijado en una sustitución de paneles con un coste multiplicado.
El primer paso es separar problemas superficiales de estructurales. Con prueba de cinta y frotado con disolvente se verifica si el acabado sigue adherido a la madera; con moneda o lápiz de dureza se raya fuera de las líneas para ver si la marca alcanza la fibra; con regla y galgas se chequean planimetría y desniveles de junta; con higrómetro se confirma que los paneles están en rango estable. Si solo hay desgaste superficial, juntas planas y humedad normal, basta lijado y repintado; si hay alabeo de cantos, juntas abiertas más de dos milímetros, paneles sueltos o pérdida palpable de elasticidad, tratar solo la superficie es tirar el dinero: hay que levantar el acabado e inspeccionar largueros y almohadillas. Regla práctica: toda lesión profunda por ingreso de agua exige localizar y cortar la vía de entrada antes que nada, o la renovación no sobrevivirá a una estación lluviosa.
El control de la profundidad de lijado es línea roja. La capa de uso de un panel deportivo macizo suele medir entre cuatro y seis milímetros; cada lijado elimina entre cero coma cinco y cero coma ocho, de modo que la mayoría de los buenos suelos solo admiten tres a cinco intervenciones en su vida. Antes de lijar debe medirse el espesor remanente de capa de uso y registrarse el número acumulado de lijados en el expediente. Cuando quedan menos de tres milímetros, conviene abandonar el lijado y optar por limpieza profunda más barniz de capa fina, o planificar directamente la sustitución de paneles. Muchos pabellones descubren tras el cuarto lijado que han alcanzado la lengua del panel porque jamás llevaron un registro de espesores.

