El entorno acústico de los pabellones deportivos afecta directamente a la experiencia deportiva y a la armonía con el entorno circundante. Como una de las superficies de mayor extensión del pabellón, las prestaciones acústicas del suelo deportivo tienen un impacto determinante en el ambiente sonoro de todo el espacio.

En disciplinas como el baloncesto y el bádminton, el chirrido de las zapatillas contra el suelo, el bote del balón y los pasos de los deportistas constituyen las principales fuentes de ruido del pabellón. Un nivel de ruido excesivo no solo afecta a la concentración de los deportistas y al juicio de los árbitros, sino que también provoca fatiga auditiva en los espectadores. Estudios han demostrado que cuando el nivel de ruido en pabellones deportivos cubiertos supera los setenta y cinco decibelios, el tiempo de reacción de los deportistas se alarga entre un diez y un quince por ciento.
La capacidad de absorción acústica del suelo deportivo se logra principalmente a través de la estructura interna del material y la textura superficial. Los suelos de PVC con estructura porosa pueden absorber parte de las ondas sonoras de media y alta frecuencia, reduciendo la intensidad de la reflexión sonora. Los sistemas de suelo de madera, por su parte, incorporan material absorbente en la cámara de los largueros, formando una estructura de absorción por resonancia de Helmholtz que absorbe eficazmente el ruido de baja frecuencia.
La estructura de cámara de los sistemas de suelo flotante ofrece de por sí un buen efecto de aislamiento acústico. La capa de aire entre el suelo y el subsuelo puede bloquear la transmisión del ruido de impacto sólido, reduciendo la propagación de los pasos y los ruidos de impacto hacia las habitaciones de plantas inferiores. Para los pabellones deportivos ubicados en edificios de varias plantas, este diseño de aislamiento acústico resulta especialmente importante, ya que puede evitar eficazmente las molestias sonoras en los espacios inferiores.

