El entorno acústico del pabellón deportivo incide directamente en el grado de concentración de los deportistas

la experiencia de los espectadores y la calidad de vida de la comunidad circundante. El suelo deportivo, al ser una de las superficies reflectantes de mayor extensión dentro del recinto, desempeña un papel nada desdeñable en el control global del ambiente sonoro.
Los ruidos de pisadas, saltos y frenadas bruscas generados por los deportistas durante la práctica deportiva constituyen las principales fuentes de ruido dentro del pabellón. Las superficies de suelo rígido reflejan con intensidad estos ruidos de impacto, provocando que la energía sonora se superponga repetidamente en el espacio cerrado y generando un entorno acústico con un tiempo de reverberación excesivamente largo. Un tiempo de reverberación demasiado prolongado hace que el sonido en el interior del recinto resulte confuso e inteligible, interfiriendo en la comunicación verbal entre deportistas y dificultando la identificación clara del silbato del árbitro. En deportes como el baloncesto y el voleibol, donde los saltos y las frenadas bruscas son frecuentes, el nivel de presión sonora de los impactos al caer puede superar los noventa decibelios, constituyendo una amenaza a largo plazo para el sistema auditivo de los deportistas.
El aislamiento acústico a impactos es el indicador fundamental para evaluar el comportamiento acústico del suelo deportivo. La capa estructural elástica del suelo deportivo es capaz de atenuar eficazmente la transmisión de energía de impacto hacia la estructura del edificio, reduciendo el nivel de presión sonora de impacto. Los sistemas de suelo deportivo flotante aíslan la capa superficial del suelo de la estructura base mediante una capa de almohadillas elásticas, creando un puente acústico que reduce de forma significativa la transmisión del sonido por vía estructural. Las pruebas demuestran que un suelo deportivo flotante de alta calidad puede reducir el nivel de presión sonora de impacto entre quince y veinticinco decibelios, una mejora muy notable para los espacios situados debajo o adyacentes al pabellón.

