El entorno acústico de un pabellón deportivo influye directamente en la eficacia de la comunicación entre los atletas y en la experiencia del público. El suelo deportivo, al ser la superficie de mayor extensión dentro del recinto, tiene un impacto significativo en la calidad acústica global del espacio.

El aislamiento al ruido de impacto es el indicador fundamental del diseño acústico del suelo deportivo. Los ruidos de impacto generados por las carreras, saltos y paradas bruscas de los atletas se transmiten a través de la estructura del suelo hacia los espacios inferiores, causando molestias a los usuarios de las plantas inferiores. Los sistemas de suelo flotante pueden atenuar eficazmente la transmisión de la energía de impacto mediante la colocación de una capa elástica entre la capa superficial y el soporte base. Un sistema flotante de alta calidad puede reducir el nivel de presión sonora de impacto entre 15 y 25 decibelios.
El aislamiento al ruido aéreo es igualmente importante. La ley de masas aplicada a los suelos indica que, a mayor densidad superficial, mejor es el aislamiento al ruido aéreo. Los suelos deportivos de estructura compuesta multicapa, mediante la alternancia de materiales de distinta densidad, pueden lograr un buen aislamiento acústico con un espesor total relativamente reducido.
En cuanto al rendimiento de absorción acústica, el material superficial del suelo determina su influencia sobre el tiempo de reverberación del recinto. La capa superficial de PVC, al ser relativamente lisa, refleja una mayor cantidad de energía sonora, lo que puede provocar un tiempo de reverberación excesivamente largo en el pabellón. La instalación de zócalos fonoabsorbentes en el perímetro del suelo o la incorporación de una estructura de microperforación fonoabsorbente en la capa superficial permiten controlar eficazmente el tiempo de reverberación y mejorar la inteligibilidad del habla.

