Los recintos deportivos son espacios de alta concentración de personas, por lo que el estado higiénico de la superficie del suelo afecta directamente a la salud de los usuarios. La resistencia al moho y las propiedades antibacterianas son indicadores importantes de seguridad higiénica en los suelos deportivos.

Durante la práctica deportiva, los atletas sudan abundantemente, y el sudor que cae sobre el suelo crea condiciones propicias para la proliferación de bacterias y hongos. Especialmente en ambientes de alta temperatura y humedad, la velocidad de reproducción de los microorganismos es aún mayor.
Los suelos deportivos de PVC pueden incorporar agentes antibacterianos de iones de plata para lograr la función antibacteriana. Los iones de plata son capaces de destruir la membrana celular de las bacterias, inhibiendo su crecimiento y reproducción. Este efecto antibacteriano es duradero y no desaparece con el desgaste superficial.
Los componentes naturales de los suelos de caucho ejercen una cierta acción inhibitoria sobre algunos microorganismos. Además, la superficie de los suelos de caucho es densa y no porosa, lo que dificulta la acumulación de suciedad y facilita su limpieza y desinfección.
El tratamiento anti-moho de los suelos de madera requiere especial atención. La madera tiende a absorber humedad y desarrollar moho en ambientes húmedos. Los suelos de madera deportivos de alta calidad deben someterse a tratamientos de impermeabilización y anti-moho, garantizando que no desarrollen moho en condiciones normales de uso.
El tratamiento de las juntas del suelo también influye en la seguridad higiénica. Los suelos con unión sin juntas no acumulan fácilmente suciedad ni humedad, lo que favorece el mantenimiento de la limpieza. En los suelos con juntas, se debe garantizar que estas sean herméticas para evitar la infiltración de suciedad.

