El color del suelo deportivo no solo influye en la estética del recinto, sino que también afecta de forma sutil al estado psicológico de los atletas y a la percepción visual del público. Un diseño cromático científico puede mejorar tanto el rendimiento deportivo como la experiencia de los espectadores.

Los suelos de tonalidad roja son capaces de estimular la excitación y el espíritu competitivo de los atletas. En psicología, el rojo se asocia con la fuerza, la velocidad y la pasión. Los pabellones de baloncesto suelen elegir suelos de tonalidad roja para crear un ambiente de competición vibrante. Sin embargo, el uso excesivo del rojo en grandes superficies puede provocar fatiga visual.
Los suelos de tonalidad azul transmiten una sensación de calma y concentración. El azul ayuda a reducir la frecuencia cardíaca y a aumentar el nivel de atención. Las piscinas y los estudios de yoga suelen optar por suelos de tonalidad azul para crear un entorno deportivo tranquilo y relajante.
Los suelos de tonalidad verde se asocian con el entorno natural, transmitiendo una sensación de confort y equilibrio. El verde ayuda a aliviar la fatiga visual, siendo adecuado para recintos de entrenamiento de uso prolongado. Las pistas de tenis y bádminton suelen elegir suelos de tonalidad verde.
El color del suelo también debe considerar el contraste con los equipamientos deportivos y las líneas de marcación. El color del suelo de una cancha de baloncesto debe contrastar con el color del balón, facilitando a los atletas el seguimiento de la trayectoria del mismo. El color de las líneas de marcación debe contrastar claramente con el color de fondo del suelo para garantizar su visibilidad.
El diseño con combinación de múltiples colores puede aumentar la sensación de profundidad visual del recinto. Mediante la delimitación de zonas de diferentes colores, se pueden definir claramente las distintas áreas funcionales, como la zona de competición, la zona de calentamiento y los pasillos del público.

