La importancia de la base del suelo antes de la instalación del suelo deportivo

Muchas personas prestan atención a la calidad del suelo deportivo en sí, pero pasan por alto la base del suelo antes de la instalación. En realidad, el estado de la base afecta directamente a la planitud, la estabilidad y la vida útil del suelo.
Si la base no está nivelada, tras la instalación del suelo deportivo pueden aparecer abombamientos, levantamiento de bordes o ruidos extraños. Sobre todo en recintos de gran superficie, las diferencias de nivel en el suelo provocan una distribución desigual de las cargas, acelerando el desgaste y los daños.
Antes de la instalación, se debe inspeccionar el suelo para comprobar que la base está nivelada, seca y firme. En el caso de suelos de cemento, hay que verificar la ausencia de grietas, desprendimientos de arena o humedad. Si el contenido de humedad del suelo es demasiado elevado, se debe realizar un tratamiento impermeabilizante para evitar que el suelo se deforme por la humedad.
En el caso de reformas sobre suelos existentes, también hay que retirar los materiales deteriorados y reparar las zonas irregulares. Solo sobre una base en buen estado el suelo deportivo puede ofrecer su máximo rendimiento.
Los distintos tipos de suelo también tienen exigencias diferentes para la base. La instalación flotante requiere un alto grado de planitud del suelo, mientras que la instalación adhesiva exige que el suelo esté limpio y libre de grasa para garantizar una adhesión firme.
Por tanto, antes de instalar un suelo deportivo, es imprescindible prestar atención al tratamiento de la base. Solo con una base sólida el suelo será estable y duradero, y la experiencia deportiva resultará más cómoda y segura.

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