En la ingeniería de suelos deportivos, la forma en que el suelo reacciona a un impacto se mide mediante el concepto de «vibración» o «temblor».

Existen dos tipos fundamentales que dictan la seguridad del atleta. La «vibración de área» ocurre cuando el impacto de un salto se propaga horizontalmente, haciendo que una gran zona de la cancha tiemble; esto es típico de los suelos de madera mal calibrados y puede causar desequilibrio en jugadores cercanos.
Por el contrario, la «vibración puntual» confina la deformación exclusivamente al punto de impacto, como si el suelo fuera un colchón de aire individual. Los suelos de PVC multicapa y los sistemas de madera de alta gama están diseñados para maximizar la vibración puntual y minimizar la de área. Esta precisión mecánica garantiza que, cuando un jugador de baloncesto cae con fuerza, solo su zona de aterrizaje ceda para absorber el golpe, manteniendo el resto de la cancha firme y segura para sus compañeros.

