Entre la capa elástica inferior y la madera noble visible se encuentra una capa intermedia

generalmente de paneles de madera contrachapada o OSB, conocida como «contrapiso» o «capa de distribución de carga». Su función es mucho más crítica que la de un simple relleno.
Cuando un jugador de 100 kilos aterriza sobre una sola tabla, el contrapiso actúa como un puente, distribuyendo esa fuerza puntual hacia múltiples vigas y almohadillas. Esto evita que una sola tabla se hunda o se rompa bajo la presión. Además, esta capa proporciona una superficie perfectamente plana y rígida para que la madera noble sea clavada o encolada, eliminando irregularidades. Sin un contrapiso de alta densidad y resistencia, un suelo deportivo colapsaría bajo el estrés de los impactos repetitivos.

