El color de un suelo deportivo no es una elección puramente estética; tiene un impacto profundo en la psicología de los atletas y los espectadores.

Los estudios en diseño de espacios deportivos demuestran que los colores pueden alterar la percepción del espacio, el nivel de energía y la concentración.
Los tonos cálidos, como el naranja o el rojo, se asocian con la energía, la agresividad y la estimulación, siendo ideales para zonas de entrenamiento de alta intensidad o deportes de combate. Por el contrario, los tonos fríos, como el azul o el verde, transmiten calma, enfoque y estabilidad, y son preferidos en canchas de baloncesto o voleibol para reducir la ansiedad y mejorar la precisión. Incluso el contraste entre el color del suelo y la pelota es vital para evitar la fatiga visual. Un buen diseño de color es una herramienta estratégica que puede influir sutilmente en el resultado de un partido.

