Los pabellones deportivos son fuentes de ruido de impacto constantes. El sonido de las zapatillas rechinando

los balones botando y los atletas cayendo genera vibraciones que se transmiten fácilmente a través de la estructura del edificio. Si el gimnasio está en un piso superior, los ocupantes de las plantas inferiores pueden sufrir molestias severas. Los suelos deportivos profesionales están diseñados como sistemas de aislamiento acústico integral.
La combinación de capas elásticas, cámaras de aire y almohadillas de caucho actúa como un filtro de vibraciones. Estas capas absorben la energía cinética del impacto antes de que pueda transmitirse a la losa de hormigón. Además, los zócalos perimetrales con ventilación evitan que el suelo esté en contacto directo con las paredes, rompiendo el puente acústico. Esta capacidad de silenciar el ruido de impacto no solo cumple con las normativas de construcción, sino que permite integrar instalaciones deportivas en edificios comerciales o residenciales sin generar conflictos vecinales.

