Los suelos deportivos de exterior, como las canchas de baloncesto o fútbol 5, están constantemente expuestos a las inclemencias del clima.

Si un suelo tradicional se inunda tras una tormenta, puede permanecer inutilizable durante días, generando charcos resbaladizos y degradando los materiales. Aquí es donde los suelos de polipropileno (PP) con diseño de suspensión flotante demuestran su mayor ventaja: su sistema de autogestión del agua.
Gracias a su estructura inferior con columnas de soporte y ranuras de drenaje, el agua de lluvia no se estanca en la superficie, sino que fluye directamente a través del suelo hacia la base de hormigón. Esto permite que la cancha esté completamente seca y lista para jugar apenas unos minutos después de que cese la lluvia. Además, esta ventilación constante evita la acumulación de humedad bajo el pavimento, previniendo la aparición de moho y malos olores. Es una solución de ingeniería brillante que maximiza el tiempo de uso de las instalaciones al aire libre.

