El mantenimiento del barniz deportivo difiere del residencial: su clave es el «mateado», no el encerado.

La fricción constante de las zapatillas desgasta y pule el barniz, reduciendo la fricción y aumentando el riesgo de caídas. Los equipos profesionales utilizan máquinas o agentes mateadores para eliminar este brillo excesivo y restaurar la micro-rugosidad de la superficie, devolviéndola al rango óptimo de fricción (0,4-0,7). Está estrictamente prohibido usar limpiadores con disolventes como gasolina o alcohol, ya que dañan irreversiblemente el barniz. Los barnices deportivos acuáticos modernos mantienen una fricción estable tras múltiples lijados. Este mecanismo garantiza que los atletas tengan el agarre exacto al frenar o girar, protegiendo sus rodillas y tobillos.

