Para recintos en plantas bajas o sótanos, la impermeabilización es vital.

Además de la película antihumedad de PE (≥0,2 mm de grosor, superpuesta 100-150 mm y sellada con cinta), los sistemas profesionales incluyen ranuras o respiraderos. Al instalar las vigas, se dejan canales de circulación de aire en los zócalos o bordes para que el aire fluya bajo el suelo, disipando la humedad y evitando condensaciones y pudrición.
La antihumedad es un «sistema de ingeniería». La primera capa es la barrera base; la segunda es la ventilación estructural mediante zócalos con diseño de doble orificio que actúan como «vías respiratorias»; la tercera es la protección durante el uso, encendiendo deshumidificadores a diario en épocas de lluvias para mantener estrictamente la humedad interior entre el 40% y el 60%; la cuarta es el mantenimiento posterior con inspecciones regulares. Algunos pabellones de alta gama incluso instalan sistemas activos de deshumidificación bajo el piso. Este enfoque de «prevención y ventilación» actúa como un impermeable invisible, asegurando que el suelo deportivo se mantenga sólido incluso en temporadas de lluvias extremas, soportando décadas de uso.

