La ecología del suelo deportivo es una prioridad absoluta. Los sistemas de madera de calidad deben cumplir estrictas normativas en todas sus fases

desde la tala hasta el barnizado. Las certificaciones internacionales como FIBA y nacionales (como E1 o E0) exigen bajas emisiones de formaldehído. Además, los pegamentos, almohadillas y pinturas de marcado deben ser a base de agua y no tóxicos. Un pabellón apto no debe emitir olores penetrantes y su calidad del aire interior (IAQ) debe ser óptima, garantizando que los atletas no inhalen compuestos orgánicos volátiles durante el ejercicio, promoviendo el deporte verde. Además, es esencial mantener una buena ventilación diaria en el recinto para evitar la proliferación de bacterias y moho en las juntas del piso.

