Además de soportar el salto humano, el suelo deportivo debe resistir el peso de equipos pesados.

Según la norma DIN, debe soportar una carga estática y rodante de al menos 1500 Newtons (aprox. 150 kg) sin deformación permanente. Esto garantiza que canchas, redes o maquinaria de limpieza no hundan ni rompan el piso. Esta robustez se logra gracias a la separación científica de las vigas (generalmente 400 mm) y a la capa de distribución de carga. Juntos forman una plataforma mecánica sólida que asegura la versatilidad del recinto y el despliegue seguro de equipos. En el uso diario, también se debe evitar apilar objetos excesivamente pesados en un solo punto para prevenir la deformación por fatiga irreversible de las vigas.

