Los pabellones deportivos modernos a menudo cumplen múltiples funciones; además de albergar intensos partidos de baloncesto o voleibol

también pueden acoger grandes conciertos, exposiciones o asambleas. Esto exige que el suelo deportivo posea una potente capacidad de soporte estático. Según la norma DIN alemana y las especificaciones FIBA, un suelo deportivo profesional debe superar una prueba de carga rodante de al menos 1500 N. Esto significa que cuando cerchas escénicas pesadas, gradas móviles o canastas de baloncesto cargadas se desplazan sobre ruedas por el suelo, este no debe sufrir hundimientos permanentes ni roturas estructurales.
Para cumplir con este estricto requisito, los suelos deportivos han sido reforzados tanto en materiales como en estructura. Los paneles de arce o roble de alta dureza proporcionan la primera línea de defensa contra la compresión; el tablero base OSB de alta resistencia de al menos 12 mm de grosor se encarga de dispersar la presión; y la estructura de red tridimensional de los largueros principales y auxiliares, o de doble larguero, transmite la enorme gravedad uniformemente hacia las almohadillas elásticas del suelo. Esta excelente capacidad de carga máxima permite que los suelos deportivos profesionales trasciendan el mero atributo deportivo, convirtiéndose en verdaderos portadores de espacios interiores multifuncionales modernizados.

