Para maximizar la vida útil de un suelo deportivo de madera (que puede durar más de 10 o 20 años)

el mantenimiento diario es esencial. El enemigo número uno de estos suelos es el agua y la humedad excesiva. La limpieza debe realizarse con mopas apenas húmedas y productos de limpieza especializados pH neutro, evitando siempre el uso de detergentes abrasivos o agua estancada.
Es recomendable controlar el ambiente del pabellón, manteniendo la temperatura entre 15-25°C y la humedad relativa entre el 40% y el 60%. Periódicamente, el suelo puede necesitar un «reacondicionamiento», que incluye un nuevo lijado superficial y la aplicación de capas de barniz para restaurar la fricción y el brillo. También es importante proteger el suelo de objetos pesados y equipos móviles, utilizando protectores en las ruedas para evitar marcas o daños estructurales en la superficie. Un buen mantenimiento no solo preserva la inversión, sino que garantiza la seguridad continua de los atletas.

