El roble (también conocido como roble chino) es una madera representativa de las maderas duras de producción nacional y ocupa un lugar destacado en la industria de los suelos deportivos de madera. Se caracteriza por su dureza

textura robusta y color estable, además de poseer excelentes propiedades mecánicas y atractivo decorativo. En comparación con el arce importado, el roble es más asequible, lo que lo convierte en la opción preferida para recintos pequeños y medianos con presupuestos limitados pero que priorizan la calidad.
En cuanto a los materiales, los suelos deportivos de roble suelen utilizar una estructura de madera maciza pura con una capa superficial de 22 mm de espesor. Se someten a más de 60 días de secado natural y 72 horas de secado en horno, con un contenido de humedad estrictamente controlado del 10 % ± 2 %. Su módulo de elasticidad a la flexión supera los 12 000 MPa, suficiente para soportar el impacto del entrenamiento y la competición de alta intensidad. En cuanto a su rendimiento, los suelos de roble presentan una deformación vertical de aproximadamente 3,5 mm y una tasa de absorción de energía del 50 %, protegiendo eficazmente las articulaciones de los atletas. Su tasa de rebote se mantiene estable entre el 88 % y el 92 %, cumpliendo con los requisitos de la mayoría de los deportes.
En cuanto a las especificaciones, los paneles de roble suelen tener 61 mm o 76 mm de ancho, con longitudes que oscilan entre 1200 y 2400 mm, y las juntas machihembradas garantizan una planitud general. Los sistemas de instalación suelen utilizar vigas de doble capa o de una sola capa con almohadillas elásticas, lo que proporciona un buen rebote y absorción de impactos. Además, el roble es resistente a la corrosión y a los insectos, por lo que solo requiere encerado regular o la aplicación de pintura al agua para mantener su rendimiento. En general, los suelos deportivos de roble logran un buen equilibrio entre rentabilidad, durabilidad y seguridad.

