Los suelos deportivos de arce, con sus propiedades físicas superiores y su valor estético, se han convertido en un elemento estándar en los eventos deportivos internacionales de primer nivel.

El arce es una madera dura con una densidad superior a 0,68 g/cm³, que posee una excepcional resistencia al desgaste, a la compresión y a la flexión. Su veta clara, uniforme y delicada no solo proporciona un acabado visualmente atractivo, sino que también reduce eficazmente la fatiga visual de los atletas.
En cuanto a la composición del material, los suelos deportivos de arce suelen emplear una estructura de tres capas: una capa superficial de madera maciza de arce de 3-4 mm de espesor, un núcleo de contrachapado multicapa y una capa inferior de equilibrio resistente a la humedad. Esta estructura compuesta combina la comodidad de la madera maciza con la estabilidad de la madera de ingeniería. En cuanto a los indicadores de rendimiento, los suelos de arce presumen de una tasa de rebote de la pelota superior al 93%, cumpliendo con los estándares de certificación de la FIBA; su superficie, tras el tratamiento de recubrimiento UV, mantiene un coeficiente de fricción estable de alrededor de 0,5, lo que proporciona resistencia al deslizamiento y un movimiento sin obstáculos en paradas repentinas y cambios de dirección.
En cuanto a las especificaciones, las dimensiones habituales de los paneles de arce son 22 mm × 75 mm × 1800 mm (grosor × ancho × largo), utilizando un método de empalme de clic o de canto plano. La instalación requiere un sistema de vigas profesional para crear una estructura flexible y suspendida, que amortigua eficazmente más del 53 % del impacto. Además, la madera de arce es relativamente insensible a los cambios de temperatura y humedad y, con un mantenimiento adecuado, puede durar más de 20 años. Por lo tanto, los suelos deportivos de arce son una opción ideal para canchas profesionales de baloncesto, centros de bádminton y campos de entrenamiento multifuncionales.

