Entre los diversos tipos de madera, el arce duro norteamericano ha dominado durante mucho tiempo el mercado de suelos deportivos

de madera gracias a sus superiores propiedades físicas y estéticas. El arce alcanza una dureza de hasta 1450 lbf (James Bond), muy superior a la del roble y el abedul, lo que le permite soportar el tráfico peatonal intenso y la presión de los equipos sin abollarse fácilmente. Su estructura fibrosa densa y uniforme da como resultado una superficie de suelo extremadamente lisa, que promueve un rebote de pelota constante. Además, su color claro natural y su veta fina y recta, combinados con un tratamiento de laca UV, crean un efecto visual brillante y limpio, satisfaciendo las exigencias estéticas de los recintos deportivos modernos. Aún más importante, el arce posee una excelente elasticidad, recuperando rápidamente su forma original tras ser sometido a tensión, alcanzando una tasa de absorción de impactos de hasta el 58 % cuando se utiliza con un sistema de subsuelo profesional. Competiciones de primer nivel como la FIBA y la NBA recomiendan el uso de suelos de arce. Aunque es más caro que la madera convencional, su larga vida útil de más de 20 años y sus bajos costes de mantenimiento lo hacen extremadamente rentable. Por lo tanto, ya sea para competiciones profesionales o para el entrenamiento diario, el arce es un material irreemplazable y de primera calidad para los suelos de madera deportivos.

