Las especificaciones y el diseño de los suelos deportivos de madera afectan directamente la eficiencia de la construcción, el rendimiento y los costes de mantenimiento. Según las normas nacionales y las prácticas de ingeniería, cada componente tiene requisitos dimensionales específicos.

Las especificaciones comunes para la superficie de los tablones de madera maciza son: grosor de 20-22 mm (22 mm recomendado para competiciones internacionales), ancho de 50-75 mm y largo de 900-2200 mm. Se unen mediante juntas machihembradas o entrelazadas para garantizar uniones herméticas y evitar deformaciones. El sistema de viguetas consta de viguetas principales y secundarias. Las viguetas principales tienen una sección transversal mínima de 50×70 mm y una separación de 400-600 mm; las secundarias son de 30×50 mm y se colocan verticalmente sobre las principales. Si se utiliza un sistema de contrachapado suspendido, se utilizan tableros multicapa de 15-18 mm de grosor, con juntas superpuestas escalonadas.
La altura estructural total (desde la base de hormigón hasta la superficie terminada) suele ser de 80 a 150 mm, dependiendo del tipo de almohadillas elásticas seleccionadas. Por ejemplo, un sistema de almohadillas de goma tiene una altura aproximada de 90 mm, mientras que un sistema de muelles puede superar los 130 mm. Antes de la instalación, el hormigón de la base debe curarse durante al menos 28 días, con una resistencia ≥ C20, un error de planitud ≤ 3 mm/2 m y un contenido de humedad ≤ 10 %. La temperatura y la humedad ambiente durante la construcción deben controlarse entre 15 y 25 °C y una humedad relativa del 40 % al 60 % para evitar que la madera absorba humedad y se expanda.
El proceso de instalación incluye: diseño y posicionamiento → colocación de una membrana impermeable → instalación de las vigas o contrachapado → fijación de las almohadillas elásticas → colocación de la capa superficial → lijado → aplicación de pintura resistente al desgaste UV (normalmente 3 capas de imprimación y 2 de acabado). Una vez finalizada, debe dejarse reposar 72 horas antes de su uso. Las especificaciones estandarizadas y un riguroso proceso de fabricación son la base para garantizar que el suelo no cruja, no se deforme ni se deforme a largo plazo. Cualquier omisión o descuido de detalles puede suponer un riesgo para la seguridad.

