Entre los numerosos materiales utilizados en suelos deportivos de madera, el arce destaca como una de las mejores opciones para instalaciones deportivas profesionales gracias a su rendimiento superior. El arce se divide en arce duro y arce blando

siendo el arce duro el más adecuado para suelos deportivos debido a su alta densidad y dureza. El arce duro suele tener una densidad en seco de aproximadamente 0,68 g/cm³, una estructura uniforme y una veta recta, lo que le confiere una excelente resistencia al impacto. Cuando los atletas corren y saltan sobre la pista, el suelo de arce duro absorbe eficazmente el impacto, reduciendo la presión sobre las articulaciones y disminuyendo el riesgo de lesiones deportivas. Además, el arce tiene un módulo de elasticidad moderado, lo que le permite recuperar rápidamente su forma original tras ser sometido a fuerzas externas sin deformaciones significativas, garantizando una superficie lisa y proporcionando a los atletas una superficie de juego estable. En cuanto a su apariencia, el arce es de color claro, generalmente blanco lechoso o marrón amarillento claro, con una veta definida y atractiva. Tras su instalación, proporciona a la instalación un efecto visual sencillo y luminoso, realzando la calidad general del espacio. Al mismo tiempo, el arce posee buenas propiedades de procesamiento, es fácil de cortar, lijar y empalmar, y puede satisfacer las necesidades de diferentes espacios en cuanto a tamaño y forma del pavimento. Sin embargo, los pavimentos deportivos de arce requieren condiciones de cultivo específicas, y los recursos de arce de alta calidad son relativamente escasos, lo que encarece su precio. No obstante, desde la perspectiva de la experiencia en deportes profesionales y su uso a largo plazo en instalaciones deportivas, el arce sigue siendo una opción muy rentable.

