Análisis de los materiales principales de los suelos de madera para deportes

En el ámbito de los pavimentos deportivos de madera, la elección del material determina directamente el rendimiento y la vida útil de la instalación. Actualmente, los materiales más utilizados se dividen en dos categorías principales: pavimentos deportivos de madera maciza y pavimentos deportivos de madera compuesta. Estos dos tipos difieren significativamente en las

características de la materia prima y los escenarios de aplicación, lo que exige una selección científica basada en las necesidades de la instalación. Los pavimentos deportivos de madera maciza utilizan maderas duras naturales como materia prima, entre las que se incluyen el arce, el roble y el fresno. El arce, con su textura fina, densidad moderada (densidad en seco de aproximadamente 0,65 g/cm³) y excelente elasticidad, es la opción preferida para instalaciones deportivas profesionales como pistas de baloncesto y voleibol; su dureza superficial puede alcanzar los 6500 N, resistiendo eficazmente el impacto de los atletas al correr y saltar. Asimismo, la estructura de fibra natural de la madera absorbe parte de la vibración, reduciendo el riesgo de lesiones deportivas. Sin embargo, los pavimentos de madera maciza tienen mayores exigencias ambientales, ya que requieren controlar la humedad de la instalación entre el 40 % y el 60 %, y necesitan una capa amortiguadora de vigas durante la instalación, lo que conlleva un mayor tiempo de construcción. Es más adecuado para instalaciones profesionales con presupuestos elevados y que buscan una experiencia deportiva de primer nivel. El suelo deportivo de madera compuesta, por otro lado, utiliza un sustrato de madera maciza multicapa como núcleo, recubierto con una capa decorativa de madera dura, y cuenta con una capa de equilibrio antihumedad en la parte inferior. Este tipo de material, mediante un proceso de composición multicapa, resuelve los problemas de deformación y humedad propios del suelo de madera maciza. Su contenido de humedad se puede controlar entre el 8 % y el 12 %, manteniendo una buena planitud incluso en entornos con grandes fluctuaciones de humedad, como gimnasios y pistas de bádminton.

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